Marcha blanca!

14 Feb

Estamos haciendo la marcha blanca de la web de la CONFECH. Escribe cualquier comentario, sugerencia o duda abajo!

Anuncios

2 comentarios to “Marcha blanca!”

  1. Mr WordPress 14/02/2011 a 6:14 am #

    Hi, this is a comment.
    To delete a comment, just log in, and view the posts’ comments, there you will have the option to edit or delete them.

  2. ROBERTO TRINCADO (curACaví) 31/03/2017 a 9:55 pm #

    A PROPÓSITO DE UNA “NUEVA” MARCHA (11.IV) ¡! EVOLUCIONEMOS ¡!

    Como ciudadano común, que ha apoyado manifestaciones populares reivindicativas “en democracia”, dejo a su disposición un borrador con observaciones, reflexiones y sugerencias que pueden ser útiles en el debate sobre actuales formas de movilización política en Chile; se han dejado entre comillas algunos conceptos discutibles.

    AMPLIA CONVOCATORIA V/S LIDERAZGO
    El denominado “Movimiento social” que, crítico de la desprestigiada política institucional, preconiza enfocarse, protagónicamente y sin intermediarios, en reivindicaciones muy acotadas, sectoriales y desideologizadas, ha requerido concitar una amplia base de apoyo ciudadano que lo legitime y potencie; como tal apoyo, básicamente se mide en términos de “opinión pública”, básicamente condicionada al impacto en los medios de comunicación, especialmente televisivos, se siguen organizando marchas masivas, tan amplias en la convocatoria y anómicas en el modo de participar que, los escasos controles organizativos, si los hay, resultan fácilmente rebasados; en consecuencia, disturbios violentos, con daño a las personas, bienes públicos y estética urbana, paradojalmente, restan empatía pública y son el mejor disuasivo para que aumente el compromiso ciudadano; especialmente cuando la “noticia” es sesgada por periodismos que usualmente, explota el morbo por la violencia y poco se concentra en las motivaciones reales de la movilización.

    ESTRATEGIA REPRESIVA
    Es un patrón corriente que las concentraciones masivas, en la vía pública, sean reprimidas violentamente por fuerzas antidisturbios de Carabineros; pero previamente, en democracia, deben haber disturbios; mientras antes se inicien y menor sea el número de manifestantes, la tarea será más económica para el Estado y menos laboriosa para los funcionarios “del orden”. Si esta lógica es correcta, a riesgo de que las movilizaciones pacíficas se proyecten en el tiempo hacia multitudes difíciles de disolver, con creciente impacto urbano y principalmente político, de no mediar la espontánea y entusiasta colaboración de manifestantes negligentes que se dejan provocar, habría que inducir disturbios. Los sospechosos ejemplos de esto han sido numerosos y frecuentes; sin embargo, parecen no ser necesarios; basta con ubicar algunos piquetes policiales en lugares estratégicos como para provocar a los infaltables primeros exaltados.

    LOS “INFILTRADOS”
    A simple vista, las concentraciones masivas, políticas o no, autorizadas en la vía pública, carecen de control interno y son fácilmente colonizadas por individuos y organizaciones que, sin compartir necesariamente el propósito de los convocantes, aprovechan oportunistamente las “zonas liberadas” mientras duren; los componentes relevantes, por su potencial incidencia en disturbios, de menor a mayor importancia, parecen ser:

    • Comerciantes ilegales, hábiles en generar nichos de mercado, con su respectiva basura; incluso alcohol y drogas que minan la disciplina interna e imagen pública.
    • Diversas “subculturas” y grupos políticos atomizados, procurando autoreconocimiento, adeptos y validar sus propias consignas, no siempre coherentes con el sentido de la manifestación; entre estas, las que propugnan la violencia callejera, sin mayor análisis.
    • Saqueadores, organizado o no, en busca de suficientes condiciones de anonimato.
    • Y, por cierto, “violentistas” con variable grado de concomitancia con los anteriores y otros cuya única motivación es provocar desmanes que catalicen el enfrentamiento lúdico con fuerzas represivas, formales o quien se les oponga; prima en estos una lógica tipo “barra brava”: la condescendencia con los pares en la horda, sentido de pertenencia y autosatisfacción personal.

    Iniciados los enfrentamientos, se diluye el escaso liderazgo, si lo hubo y no son pocos los otrora genuinos y ordenados manifestantes, que se ven tentados a romper filas y contribuir al caos; únicamente funcional a la estrategia represiva y en definitiva, a la pérdida de la adhesión social, legitimidad y transversalidad pretendidas.

    SOBRE EL TRASFONDO
    La impunidad de la represión dictatorial así como la persistente marginalidad social continúan siendo el caldo de cultivo de la violencia política y la escuela cotidiana del odio contra las fuerzas que defienden el orden imperante, no muy diferente al del pasado.

    Chile aún vive la inercia de “la protesta” como exitosa forma de lucha contra la fase militar del actual modelo. En esa época, con las organizaciones populares diezmadas, los escasos y clandestinos referentes opositores debieron limitarse a convocar y apoyarse en el accionar básicamente autónomo y territorial de las masas; entonces, el menospreciado “lumpen” adquirió praxis y protagonismo, como tenaz adversario, contra fuerzas represivas que no difieren cualitativamente de las actuales.

    Y no se debe olvidar que la agresividad, el pillaje y la tendencia a guerras tribales, cuyo germen es el mero conflicto de intereses entre individuos, grupos y clases, son consustanciales al instinto humano y que el sentido de la política es precisamente buscar la armonía social, una suerte de autodomesticación, que como tal nunca será irreversible; las civilizaciones han sido esencialmente estructuras militares.

    DAR UN PASO ADELANTE
    Si las condiciones políticas de un Movimiento han madurado a tal punto que se confía en la base social apoyo a su causa y se pretende avanzar en organización, desarrollo interno y cohesión social; se debieran considerar o incorporar asuntos como los siguientes:

    EN LA MARCHA
    Se limita a la mera demostración de apoyo en la vía pública a una demanda específica:
    • Estricta organización y planificación de la manifestación: objetivos, método y resultados coherentes; horarios, control interno, comunicaciones, etc..
    • Recorrido de circulación continua sin zona de concentración, excepto en un local cerrado y bajo total control de los organizadores.
    • Estatuto de la actividad disponible en una web, al que puedan adherir las organizaciones e individuos que se comprometan con la actividad optando por las categorías: Apoya, Asiste y Colabora, según instruyan los organizadores.
    • Sistema de cómputo en línea del número de adherentes, por fin un indicador objetivo de apoyo.
    • Establecer signos de apoyo para aquellos que no puedan asistir: izar bandera, portar un distintivo, etc.
    • Real coordinación con agentes antidisturbios: minimizando su presencia, racionalizando su accionar y enfocándolo en la represión delictual y no política.
    • Instrucciones a colaboradores en disciplina interna que vele por el respeto al estatuto de la marcha y lideren, el asilamiento de infiltrados, sin asumir un rol confrontacional.
    • Prohibiciones: comercio ambulante, rostros cubiertos, ropa oscura, mochilas u otros contenedores que puedan ocultar elementos peligrosos: proyectiles, combustible, pinturas, pegamentos, confetis, etc.
    • Mínimo impacto urbano: responsabilizarse de eventuales daños, incluso estéticos y de la basura.

    EN LA CONCENTRACIÓN
    No se limita a la presión pública; permite el desarrollo de un Movimiento, formación política de sus integrantes, democracia interna y sinergia social. Además de todas las recomendaciones sugeridas para la marcha, que debieran aplicarse en la etapa de acercamiento, considerar lo siguiente:
    • Realizar en lugares cerrados, reglamentados por los organizadores y conectados en línea.
    • Con capacidad adecuada al número de participantes inscritos.
    • Presentaciones centrales programadas y bien preparadas: ajustadas al tiempo, con empleo de tecnologías de comunicación; pasar de la retórica improvisada, emotiva y reiterativa, al discurso racional, la ponencia formativa y el debate que genere criterio.
    • Dinámica de Asamblea o Congreso; con espacio para intervención de los participantes: micrófono abierto, consultas y comentarios por mensaje de texto, etc.
    • Participación en línea desde zonas remotas ej: dirigentes regionales, autoridades proclives y antagonistas, académicos de Chile o el mundo, etc.
    • Espacio de debate democrático, consultas internas, elección de representantes, desarrollo de lideres, “coaching”, manifestaciones artísticas y culturales, financiamiento solidario, etc.

    SOBRE LOS COSTOS
    Que un sector de la población movilizado por demandas sociales, se esfuerce en perfeccionar sus métodos de manifestación pública, desarrollando estrategias innovadoras, que corrijan o prevengan prácticas contraproducentes para otros sectores sociales, como es la violencia callejera y el colapso vial, en el actual contexto político, debiera ser un hecho bien valorado por la institucionalidad, aportando los medios y facilidades disponibles, cuyo valor pecuniario sin duda será inferior a los daños colaterales de costumbre.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: